Aunque, en líneas generales, las Redes de Empoderamiento Ciudadano solo alcanzaron el nivel nacional, hubo notorias excepciones. De hecho, la excepción más importante, aquella que puso a las REC en el foco de todos los medios, fue una acción global. Una serie de medidas coordinadas que devinieron en un cambio real, tanto a nivel político como económico.

En este capítulo explicaré sus antecedentes y el modo en que fue realizada…, pero antes de hacerlo debo hablar de economía.

 

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06.1_ Burbujas financieras y valores refugio

En el capítulo 03 analizamos las burbujas financieras y el modo en que estas condujeron a la Gran Recesión. Sin embargo, al hacerlo no señalamos una de sus principales características: cuando una burbuja estallaba, los fondos especulativos que la habían propiciado tendían a buscar «valores refugio». O, dicho de otro modo: tendían a buscar otros productos con los cuales especular.

Y en el caso de la Gran Recesión, uno de esos valores refugio fue el mercado de futuros alimentario.

Podría decirse que se debió a una coincidencia: al mismo tiempo que en Estados Unidos estallaba la burbuja de las hipotecas subprime, en otras partes del mundo se estaba produciendo una crisis alimentaria, lo que había disparado el precio de las materias primas e incentivado a los capitales de riesgo a migrar hacia allí.

 

06.2_ El hambre

La desregulación de ese sector había comenzado una década antes, con la eliminación de normativas hasta entonces intocables —como la que limitaba el número de operaciones en mercados de futuros—, así que, cuando la explosión de la burbuja inmobiliaria obligó a mover miles de millones de dólares, los grandes fondos de inversión no tuvieron prurito en reconducirlos hacia los mercados de futuros del trigo, el maíz y la soja.

Sería simplista decir que esa fue la única variante que determinó las crisis alimentarias de los años siguientes (en 2010, sin ir más lejos, Rusia sufrió la mayor sequía en un siglo), sin embargo, no cabe duda de que la especulación financiera modificó al alza el precio de los alimentos, y en aquel entonces un leve incremento de esos productos podía hacer que millones de personas no tuvieran qué comer.

 

06.3_ Pruebas no faltaron

La crisis de 2010 provocó un aumento generalizado en el precio de los alimentos que (además de servir de catalizador para la Primavera Árabe) disparó el número de personas que vivían en condiciones de extrema pobreza.

En 2011 —al tiempo que se sufría otra crisis humanitaria en el Cuerno de África—, una resolución del Parlamento Europeo atribuyó la mitad de la responsabilidad del incremento del precio de los alimentos a los movimientos especulativos.

En agosto del año siguiente, el índice The Economist de alimentos —un medidor global muy empleado en aquellos tiempos— superó su máximo histórico.

La especulación, reforzada por otros factores como el incremento del precio del petróleo o los efectos del cambio climático, estaban disparando los precios al alza.

Y esto fue solo el principio.

 

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06.4_ El holocausto silencioso

Una década más tarde, en junio de 2022, el catedrático de Historia de la Economía de la Universidad de Harvard Norman Bradley publicó un libro incendiario. Se tituló El holocausto silencioso y, en líneas generales, comparaba el genocidio indirecto provocado por los especuladores financieros con el genocidio nazi en la Segunda Guerra Mundial.

Bradley comenzaba su ensayo dando las cifras de muertos —por país y año— y los números ya helaban la sangre. Pero el recuento de víctimas no era más que el prólogo.

En los capítulos siguientes, demostraba cómo los estamentos administrativos de ambos sistemas —el financiero contemporáneo y el nazi— recurrían al mismo tipo de eufemismos y lenguaje deshumanizante para eliminar la «cuestión humana» de su gestión; o cómo sus cadenas de mando desvinculaban a los actores de la responsabilidad de sus actos.

La única diferencia entre ambos sistemas, concluía Bradley, era que los especuladores financieros habían logrado desligarse de cualquier responsabilidad delictiva. Su genocidio era mucho más «limpio» que el nazi, decía, dado que ellos ni siquiera interactuaban con sus víctimas.

 

06.5_ Reacciones

La respuesta a semejantes acusaciones no se hizo esperar. Los juicios contra el autor se sucedieron. Sin embargo, dado que todos sus datos habían sido extraídos de agencias públicas y entrevistas grabadas, a las firmas que citaba en su estudio les resultó imposible acusarlo de difamación.

A finales de 2022, se le acusó de haber acosado sexualmente a una estudiante de doctorado, lo cual le costó el cargo y algo de credibilidad internacional; pero para entonces, las REC ya habían actuado.

 

06.6_ La culpa

Vista en perspectiva, la reacción que despertó el ensayo de Bradley en las REC (en especial en las de ciudades europeas) fue cuanto menos curiosa, por no decir impensable.

Resulta difícil encontrarle una explicación, pero, si la hubiera, creo que habría que buscarla en el sentimiento de culpa. La forma nefasta en que la Unión Europea había gestionado la crisis de refugiados de la década anterior —la peor desde la Segunda Guerra Mundial— generó en sus ciudadanos una mezcla de impotencia, vergüenza e indignación que, en muchos casos, derivó hacia sentimientos xenófobos, pero que mayoritariamente se enquistó en un sentimiento de culpa.

Los últimos en sufrir semejante tragedia habían sido ellos, o sus padres, o sus abuelos, y en el momento en que tuvieron que dar asilo a otros…

 

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06.7_ La crisis de los refugiados

Como en el viejo acertijo del huevo y la gallina, a mediados de la década del diez nadie tenía muy claro si los líderes políticos se habían escorado hacia la extrema derecha para satisfacer los deseos de sus votantes, o si eran los líderes los que azuzaban a los ciudadanos para llevarlos hacia allí. Probablemente estuvieran ocurriendo ambas cosas a la vez.

Lo que incluso entonces resultaba evidente era que, en esa deriva, la Unión Europea se estaba descomponiendo. Los nacionalismos proliferaban y el desmantelamiento del Estado de bienestar avanzaba a buen ritmo.

En semejante contexto, la crisis de los refugiados terminó convirtiéndose en un telón de fondo. Fueron tantos los que murieron intentando cruzar el Mediterráneo, tantas las filas de refugiados que llegaban a Europa por tierra, que su propia constancia anestesió a la ciudadanía. Una ciudadanía que —todo sea dicho— ya tenía bastante con sobrellevar su propia crisis.

Tras varios meses de políticas vacilantes, a mediados de 2016 el «problema» de los refugiados fue «trasladado» a Turquía y dejó de ser portada en las noticias.

 

06.8_ Empoderamiento ciudadano

Cuando La construcción de la realidad se expandió por la red, a mediados de 2019, la mayoría de la población europea se había resignado a no tener control sobre sus propias instituciones, o secundaba a líderes populistas que les prometían dárselo. Y entonces, en apenas tres años, toda aquella frustración se convirtió en empoderamiento.

La salida del libro de Bradley coincidió con una nueva crisis de refugiados, esta vez no llegaban a Italia, o a los países de Europa del este, sino a las costas españolas. Al principio, los participantes de las REC no entendieron muy bien por qué miles de subsaharianos estaban dispuestos a atravesar desiertos y zonas en conflicto, a encaramarse a unas vallas erizadas de cuchillas o a subirse a barcas decrépitas, para llegar a una Europa que seguía en crisis y que, en la mayoría de los casos, los devolvía a su continente.

Sin embargo, como señaló un intelectual de la época, «el miedo es un privilegio de quienes tienen algo que perder», y eso, precisamente, fue lo que el libro de Bradley enseñó a las REC.

 

06.9_ El holocausto silencioso y las REC

Según el ensayo, a principios de la década del veinte casi doscientos cincuenta millones de personas padecían hambre solo en el continente africano y, de éstos, la mayor parte pertenecía a la región subsahariana: el lugar de donde provenían los refugiados.

Para colmo, en números globales, esa ni siquiera era la zona del mundo con mayor cantidad de hambrientos: en Asia padecían desnutrición más de quinientos millones de personas.

Y lo más trágico era que esto ocurría en un contexto histórico, el de 2022, en el que, según la FAO (la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), había suficiente alimento para que todo ser humano llevase una vida sana.

Esa fue la mayor aportación del libro de Bradley: demostrar que el hambre no se debía a la falta de alimento sino a un problema de distribución; una distribución que estaba intrínsecamente asociada al manejo de los mercados.

Sin embargo, el dato que explica la reacción de las REC es otro:

El ensayo señalaba a algunas de las instituciones financieras que estaban invirtiendo en los mercados de futuros de alimentos y demostraba que muchas de ellas habían sido «rescatadas» con dinero público al inicio de la Gran Recesión.

La mayoría de los historiadores coinciden en que fue ese vínculo —junto con el «sentimiento de culpa» de la sociedad europea y la certeza, por parte de las REC, de que en esa ocasión sí podía hacerse algo— el principal detonante de la reacción ciudadana.

 

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06.10_ Análisis de contexto

A mediados de 2022, las REC estaban plenamente instauradas. Funcionaban con absoluta coordinación interna y relativa coordinación global y, en algunos casos, habían accedido a las instituciones locales…

Y lo que era incluso más importante: sus miembros tenían plena confianza en su capacidad para «construir la realidad»: dudo mucho que, sin esa confianza, las REC hubieran hecho lo que hicieron.

Otro factor a tener en cuenta es que había muchos informáticos participando en ellas, tanto ciberactivistas como hactivistas. Y aunque hasta entonces la mayoría de estos últimos no se habían expuesto, ante la posibilidad de ejercer sus habilidades salieron a la luz.

 

06.11_ Intervenciones

Al igual que en el caso de La construcción de la realidad, resulta imposible rastrear a los ideólogos de las acciones de 2022.

Lo que se sabe es que en agosto de aquel año —aproximadamente un mes después de la publicación de El holocausto silencioso— ya existían unas «líneas generales» que recomendaban, como primera medida, que los hacktivistas llevaran a cabo una serie de «intervenciones».

Por una parte, debían eliminar los registros de todas las asambleas en las que se hablara del plan, y por otra, debían extraer información reservada de ciertas bases de datos.

Los hacktivistas se mostraron encantados de enseñar sus habilidades. Con su ayuda, en cuestión de dos meses las «líneas generales» se convirtieron en un plan.

 

06.12_ El día mundial de la alimentación

La fecha escogida para llevarlo a la práctica fue el 16 de octubre de 2022 —el día mundial de la alimentación—, lo cual generó algunos problemas porque cayó en domingo.

Ese día, las REC difundieron un mensaje por las redes sociales que los medios de comunicación recogieron de inmediato. En él se exponían los vínculos entre la especulación financiera y el aumento de los precios de los alimentos, y se agregaba un listado de todas las instituciones que invertían en sus mercados de futuros. (Esa había sido parte de la información extraída por los hacktivistas).

A lo largo de aquel domingo, todos los usuarios de las REC que tenían una cuenta en alguna de las instituciones que aparecían en la lista (y que podían hacerlo, por supuesto) retiraron doscientos dólares o su equivalente en la moneda del país.

 

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06.13_ Dinero virtual

Quizá la principal característica del dinero de aquella época era que debía estar sustentado en una reserva física. Dicho de otro modo: si alguien quería extraer todo su dinero en efectivo, debía poder hacerlo.

Sin embargo, en la práctica ninguna institución financiera disponía del suficiente dinero físico para respaldar todo su dinero virtual. Existía un fondo de reserva que hacía frente a un diez, incluso a un veinte por ciento del capital circulante, pero que era incapaz de hacer frente a todo el capital.

Ese fue el motivo por el que la extracción coordinada de doscientos dólares por usuario tuvo tanto éxito: si solo las hubiesen realizado los usuarios que los necesitaban, las extracciones habrían pasado desapercibidas; pero ese día extrajeron doscientos dólares la mayoría de los usuarios.

Como es obvio, las reservas eran más que suficientes para hacer frente a esa retirada masiva; sin embargo, el hecho de que fuera masiva (y por tanto coordinada) implicaba que un nuevo actor había entrado en juego, lo cual dejó al resto de actores bastante nerviosos.

 

06.14_ Crisis de confianza

Por entonces el sistema financiero se basaba en la confianza. Y la incertidumbre que suponía incorporar a un nuevo actor (uno que, además, había empezado a hacerse con el poder político) no ayudaba.

El día siguiente a la acción, las bolsas de todo el mundo registraron caídas.

Los analistas advirtieron a los usuarios de las REC de que, si hacían caer sus bancos, los primeros perjudicados serían ellos mismos: ningún Estado avalaría a una entidad financiera llevada a la ruina por sus clientes.

Como respuesta, las REC hicieron circular una nota de prensa que fue recogida de inmediato por los medios digitales. En ella se limitaban a aclarar que eran conscientes de lo que podía ocurrir y que, de hecho, su acción estaba encaminada a mostrar que podían hacerlo.

Acto seguido, exigieron a todas las entidades financieras que especulaban con alimentos que se deshicieran de sus activos en una semana. En caso contrario, la retirada de dinero sería de cuatrocientos dólares por usuario.

 

06.15_ Analistas

Así que los especuladores comenzaron a especular, los analistas a analizar, los contables a contar y entre todos desplegaron su ofensiva.

Los analistas fueron los primeros.

Intentaron desprestigiar a las REC diciendo que podían estar albergando a un grupo de especuladores que, utilizando a la gente de rehén, intentaba provocar una bajada masiva de las opciones sobre alimentos para comprarlas y enriquecerse cuando éstas volvieran a subir. Y aunque las REC ya eran demasiado conocidas como para que la duda cuajara, en respuesta difundieron por las redes sociales los currículums de los analistas.

Bastaba echarles una ojeada para darse cuenta de que, en muchos casos, sus vínculos (o los vínculos de las instituciones para las que trabajaban) con las entidades financieras que defendían eran, cuando menos, sospechosos.

Esto puso sobre aviso al resto del sistema: tanto el listado inicial de las entidades financieras como los currículums expuestos demostraban que en la base del movimiento había gente con acceso a información privilegiada; probablemente hackers, o ciberespías.

 

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06.16_ Intento de cierre

Entonces sucedió algo inesperado: la empresa responsable de Ágora intentó cerrarla por «razones de seguridad». Temían, según dijeron, que el entorno estuviera siendo empleado para actividades terroristas.

Si durante la Primavera Árabe habían sido los gobiernos los que habían vedado el acceso a las redes sociales, ahora era la propia red social la que intentaba vedarlo.

Pero lo asombroso (o quizás no tanto, si recordamos las sincronías expuestas en el capítulo anterior) fue que no pudo hacerlo. Según La primavera del mundo —cuyo último capítulo analiza en detalle las acciones de 2022— hacía más de dos años que los hacktivistas habían previsto que algo semejante podía ocurrir y habían tomado medidas al respecto.

Puede que sea verdad, o puede que algún empleado disidente de la compañía desarrolladora les hubiese traspasado el control. Sea como sea, el resultado fue que a partir de ese momento Ágora ya no solo albergó las REC, a partir de entonces Ágora perteneció a las REC.

 

06.17_ El siguiente nivel

Entonces entraron en juego los políticos. Definieron la «ofensiva» de las REC como una «prueba» de que, efectivamente, «grupos terroristas» se habían hecho con el control de Ágora e intentaban «poner en jaque al sistema económico y democrático». En consecuencia, dijeron, «para proteger los intereses de los ciudadanos» instaurarían una serie de decretos transitorios que impedirían la retirada masiva de capitales.

En esta ocasión, la REC no respondió directamente (aunque hubo cientos de manifestaciones en todas las ciudades en las que el movimiento estaba activo). En su lugar difundió un nuevo mensaje en el que denunciaba a las cuatro multinacionales que monopolizaban el mercado del grano e instó a la ciudadanía a ejercer un boicot global.

La indignación de la gente ante el alevoso posicionamiento de sus políticos hizo que millones de personas que no participaban activamente en las REC secundaron el boicot. Las acciones de las compañías cayeron en picado durante tres jornadas consecutivas. Por segunda vez, la sociedad civil le mostro a los mercados que había aprendido a coordinarse.

 

06.18_ La hora de los contables

Entonces los contables empezaron a contar.

Los asesores comprendieron que cuanto antes se deshicieran de sus opciones, menores serían sus pérdidas. Algunas instituciones financieras poseían tal cantidad que prefirieron que sus clientes retiraran su capital a malvenderlas en esos momentos, pero, aun así, el desprendimiento masivo las devaluó hasta tal punto que muchas de esas entidades terminaron siendo absorbidas por otras. Fue la segunda vez en lo que iba de siglo que instituciones centenarias cayeron de la noche a la mañana. Y por segunda vez fueron los Estados los que «tuvieron» que hacerse cargo de sus «bonos basura».

Muchos de los participantes de las REC se vieron afectados por las quiebras y fusiones y por el agravamiento de la crisis que las siguió. Tan afectados como quince años antes. Sin embargo, esta vez lo vivieron como un triunfo —como el inicio de una revolución— porque, cuando una sociedad llega al punto en que la indignación puede más que el miedo, cualquier sacrificio resulta aceptable.

 

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06.19_ La segunda movilización global

El sábado tres de diciembre de 2022, las REC convocaron una movilización global semejante a la de 2011 para exigir una participación directa en la gestión de la nueva crisis: en esta ocasión serían ellas las que «refundarían el capitalismo».

El seguimiento fue masivo. Oliveira describe muy bien el estado de ánimo general en el cierre de su libro.

«Sé que nunca olvidaré la euforia colectiva del 22 de diciembre; sé que nunca olvidaré mi euforia. Rodeado por la multitud, me embargó un tipo de orgullo que jamás había sentido.

Estaba orgulloso de lo que habíamos hecho y de lo que vamos a hacer. Estaba orgulloso de formar parte de la humanidad y, por sobre todas las cosas, estaba orgulloso (lo sigo estando) de vivir este momento.

Hemos recorrido un largo camino desde 2019, pero ahora (al fin) el poder está en nuestras manos, lo que suceda de aquí en adelante dependerá de nosotros».

 

06.20_ Movimiento Milenarista

El domingo 23 de diciembre de 2022, todas las columnas editoriales de todos los periódicos del mundo hicieron referencia a las manifestaciones masivas. Algunas las ensalzaban, otras las denigraban, pero en España hubo una especialmente delirante.

Se tituló «El alzamiento milenarista» y hacía referencia a cierto programa televisivo en el que un reputado dramaturgo había perdido los papeles hablando del «milenarismo».

Decía el periodista que, en los años posteriores, el dramaturgo terminó siendo más recordado por su desliz en aquella tertulia que por el valor de sus obras, y que lo mismo terminaría ocurriendo con las REC.

Hasta entonces su actuación había sido «correcta» (sic) y gracias a eso había contado con el beneplácito de la opinión pública que, según él, «incluso los ha votado en alguna que otra elección local» (por entonces ya contaban con la alcaldía de seis de las diez ciudades más pobladas de Europa), sin embargo, después de la «payasada milenarista» (sic) que acababan de protagonizar serían recordados por ese esperpento, más que por sus logros anteriores.

La cerrazón del editorial era de tal magnitud que terminó por convertirse en una especie de chiste entre los partidarios de las REC. En los meses siguientes, las ciudades españolas se llenaron de pintadas que le hacían alusión («Lo “correcto” es ser Milenarista»; «Si ya ni eres mileurista, no te pierdas la payasada milenarista»; o «Menos bipartidismo y más milenarismo»), y pasado un tiempo, en España se dejó de hablar de REC, o incluso de Redes de Empoderamiento Ciudadano, y se acuñó el término que (en el recuerdo colectivo) ha llegado hasta nuestros días: «Movimiento Milenarista».

El triunfo de las REC de 2022 activó una serie de procesos que, de un modo indirecto, derivaron en el Incidente de 2024. Pero de esa evolución hablaremos en el próximo capítulo.

 

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