A lo largo de las primeras dos décadas de nuestro siglo, China fue la segunda potencia económica mundial. La ausencia de democracia interna fue ignorada tanto desde el exterior —a fuerza de inversiones— como en su propio territorio, debido a un crecimiento del ocho por ciento anual que le aseguraba millones de puestos de trabajo (y una mejora de las condiciones de vida) a la depauperada población rural. Para la mayoría de los chinos, aquellos primeros años del siglo fueron una época de prosperidad.

Sin embargo, a mediados de la década del diez, el gigante empezó a dar signos de desaceleración. Signos que, un lustro después, ya eran evidentes.

Y tras el Incidente de 2024, la pérdida económica que supuso la desaparición del mercado iraní, el conflicto diplomático con Occidente, la crisis alimentaria y la consiguiente crisis bursátil derivaron en una disminución radical de las exportaciones que terminó de desplomar su tasa de crecimiento.

 

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09.1_ El fantasma de la hambruna

Para colmo, China fue uno de los países más afectados por la paralización del comercio agrícola de principios de 2025.

Su producción interna no daba abasto para satisfacer su demanda, y ni siquiera los enormes latifundios que habían comprado en África y Sudamérica eran suficientes para paliar la situación.

Entre 2025 y 2028, gran parte de su población tuvo que hacer frente a hambrunas semejantes a las sufridas sesenta y cinco años antes, cuando una nefasta reforma agraria conocida como «el Gran Salto Adelante» había provocado la muerte de millones de personas.

 

09.2_ El auge de la clase media

Sin embargo, a diferencia de entonces, en 2025 la clase media china dispuso de los medios tecnológicos necesarios para saber qué estaba ocurriendo en el país y permanecer conectada.

Esto fue especialmente notorio en el sector universitario, donde muchos jóvenes habían sido influenciados por las REC que, aunque para los medios oficiales nunca existieron, eran vox populi.

Debido a todos estos factores, cuando a finales de 2025 los datos de la hambruna se hicieron evidentes, mucha gente asumió que no tenía nada que perder y decidió rebelarse.

 

09.3_ Rebelión popular

Curiosamente, los ciudadanos no dirigieron su indignación hacia los países que los habían desabastecido —cosa que el régimen propiciaba—, sino hacia el Partido.

Y aunque el acceso a internet fue censurado desde el principio, los focos de disidencia se multiplicaron. Al menos durante unos meses.

Como era de esperar, El Partido no se quedó de brazos cruzados. Ya en 2011, durante la Primavera Árabe, el temor a un posible contagio por parte de su población había derivado en la mayor ola represiva desde los disturbios de Tiananmen. Por lo que era de esperar que al iniciarse las revueltas generalizadas —a mediados de 2025— la carga del Estado contra su población llegase a extremos nunca vistos.

 

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09.4_ Respuesta internacional

El repudio de la comunidad internacional fue muy potente en lo discursivo —recordemos que, por entonces, Occidente y China estaban inmersos en una crisis diplomática—, pero en la práctica fue más que blando. Para empezar, porque habían sido los países occidentales los que, en gran medida, habían dejado de venderle alimentos. (¿Qué autoridad moral podían aducir para oponerse a los excesos del régimen?) Y en segundo término, porque a la decisión de Occidente de no venderle alimentos, China había respondido dejando de comprar deuda pública, lo que para muchos analistas fue la razón primordial de la debacle de los mercados de deuda en 2027.

De hecho, una gran cantidad de la deuda pública impagada de los países occidentales quedó en manos de inversores chinos, lo cual, si bien ya no implicaba una obligación económica, nunca dejó de ser un instrumento de presión política.

Por último, hubo una razón mucho más pragmática para hacer la vista gorda: por entonces los países estaban demasiado atareados solucionando sus propios problemas como para gastar tiempo y dinero en inmiscuirse en los problemas de los demás.

 

09.5_ El papel de las REC

Tampoco las Redes de Empoderamiento Ciudadano pudieron hacer gran cosa. La crisis alimentaria redujo drásticamente la ya de por sí mermada participación en sus foros.

Lo mismo ocurrió con los hacktivistas que, después de lo sucedido en Irán (y de las represalias que muchos sufrieron) no estaban dispuestos a confrontarse con otro Estado. Y menos aún con China, que poseía uno de los mejores cibercomandos militares.

Por tanto, ante la desatenta mirada del resto del mundo, el Partido masacró a la disidencia.

 

09.6_ La generación perdida

Algunos ensayos de la década del treinta emplean el término «generación perdida» para referirse a las decenas de miles de jóvenes de entre veinte y treinta años que murieron o desaparecieron en esos tres años… Al tiempo que millones de personas morían de hambre a consecuencia de la Década Oscura.

Sin embargo, aunque desde nuestra perspectiva la situación puede catalogarse de tragedia humanitaria, es importante recalcar que, por entonces, se estaban produciendo hambrunas, conflictos fronterizos y migraciones masivas en todo el mundo, por lo que dicha tragedia, en su momento, quedó enterrada entre otras tantas.

 

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09.7_ El germen de la Nueva Disidencia China

Como respuesta a la brutal represión del Partido, los rebeldes coordinaron su acción en cientos de células de guerrilla. Muchos de sus líderes fueron asesinados en las contiendas, pero hubo un pequeño porcentaje que sobrevivió.

De entre ellos se alzarían —años más tarde— algunos de los capos de la Nueva Disidencia China.

Sin embargo, sobre esto conviene hacer una aclaración. Aunque algunos de sus integrantes terminaron en la NDC, estrictamente hablando, la Nueva Disidencia China no es una organización «disidente».

La confusión se debe a que, en las últimas décadas, la palabra «disidencia» ha pedido su significado original; pero si nos atenemos a su definición histórica, lo correcto sería decir que el último foco de disidencia existente en China fue sofocado a finales de 2028.

Acerca de qué es realmente la Nueva Disidencia China hablaremos en profundidad en capítulos posteriores. Lo que me interesa subrayar ahora es que algunos de sus capos más importantes se foguearon en las guerrillas de la década del veinte.

 

09.8_ Salida provisional

Al mismo tiempo que el Partido eliminaba los últimos focos de disidencia, el resto del mundo estaba recogiendo la primera cosecha global de cultivo hidropónico. Y en una suerte de expiación (e intento de reactivar los mercados) la mayoría de los países occidentales (además, por supuesto, de la Federación Rusa) le ofrecieron a China sus escasos excedentes.

De cara a su pueblo, el Partido lo vendió como un acto de contrición por parte del resto del mundo, en la práctica, el alimento fue canjeado por condonaciones de deuda.

A principios de 2029, la represión atroz, el férreo control militar desplegado en las ciudades y la contención de la hambruna —debida al apoyo internacional— lograron estabilizar la situación interna. Pero aun así, el Partido era consciente de que no saldría de la crisis hasta que China no se volviera autónoma a nivel alimentario… y para eso debía contar con su propia producción.

 

09.9_ El dilema

Desde el Incidente de 2024 China había permanecido aislada del resto del mundo y, por tanto, del avance colectivo en bioingeniería alimentaria. Y dado que las nuevas plantas de cultivo hidropónico habían sido previstas para satisfacer la demanda interna de cada país, tampoco podía beneficiarse del I+D+i extranjero: sencillamente porque esa tecnología no había sido deslocalizada.

Frente a eso, el Partido se encontró en una extraña tesitura: o invertía cantidades astronómicas en el desarrollo de su propia industria, o condonaba a la totalidad de sus deudores a cambio de sus conocimientos.

Al fin optó por lo segundo, lo que le ahorró muchos años de investigación y permitió seguir reactivando el deteriorado comercio mundial.

 

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09.10_ Reconversión industrial

Una vez que dispuso del conocimiento técnico, China tuvo que llevar a cabo su propia reconversión industrial. Y en ese sentido, la militarización que se había impuesto por motivos políticos terminó siendo muy eficaz.

Las transformaciones que en otros países tomaron casi una década (no me refiero tan solo a la industrialización de cultivos en espacios cerrados, sino a la construcción de complejos industriales capaces de continuar el I+D+i) en China se llevaron a cabo en poco más de tres años a costa, obviamente, de una férrea represión.

El país se había subido al tren con retraso, pero su reconversión finalizó mucho antes que la de la mayoría de sus competidores y, casi de inmediato, se embarcó en su propio desarrollo. Redirigió gran parte de los capitales dedicados a la industria aeroespacial hacia la bioingeniería (como ya habían hecho muchos otros países) y en el siguiente lustro desarrolló gran cantidad de innovaciones.

Fue en China donde la bioingeniería se comenzó a diversificar.

 

09.11_ Bioingeniería militar y ambiental

Aunque la opinión de los historiadores sobre este tema siga estando dividida, existen numerosas pruebas de que fue en China donde, por primera vez, se empleó la bioingeniería con fines militares.

Está más que constatado que el «Zhùyì de» —el antecedente directo de los Detectores— fue desarrollado en la década del treinta. Y si bien «Zhùyì de» solo detectaba «indicios» de actividad cerebral —y no la actividad concreta de un individuo concreto—, conviene recordar que en Occidente no se conoció nada parecido hasta finales de la década del cincuenta.

Por otra parte, lo que nadie discute a estas alturas es que China fue la primera potencia en desarrollar la bioingeniería ambiental. Las primeras plantas potabilizadoras las desarrollaron los chinos, así como las primeras columnas eólicas que, estas sí, apenas se diferenciaban de las que pueden verse hoy en día en el Desierto de Iberia.

De hecho, aunque en Occidente se las suela denominar «juncos», las columnas eólicas no están inspiradas en los juncos, sino en las varas de bambú.

 

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09.12_ Venciendo la desconfianza

Al margen de las disputas académicas sobre el origen de la bioingeniería militar, es innegable que a mediados de 2033 la bioingeniería china ya estaba funcionando a pleno rendimiento y que, por lo tanto, necesitaba un mercado externo en el que verterse. Solo así puede explicarse el cambio radical en su política exterior, que pasó del aislacionismo de finales de los veinte a un esfuerzo marcado por normalizar las relaciones.

Para entender este cambio, conviene también tener en cuenta que China siempre había basado su riqueza en la economía productiva, y que su reconversión hacia las bioingenierías había afectado su modelo de negocio.

Por primera vez en décadas, China no se estaba dedicando a reproducir (o perfeccionar) artículos diseñados por otros, sino a desarrollar sus propios productos. Lo que a su vez implicaba unos costes que, hasta entonces, no había tenido que asumir. Y el único modo de hacerlo era multiplicando su producción.

No fue fácil vencer la desconfianza mutua, sin embargo, desde finales de 2033 y durante todo 2034, China se embarcó en una feroz campaña de marketing para vender las bondades de sus creaciones y abrirse paso en el mercado mundial.

Debido a eso, no resulta descabellado decir que fue China quien le enseñó al resto del mundo las potencialidades de las bioingenierías y no al contrario: al fin y al cabo, por aquel entonces la mayoría de las empresas occidentales seguían centradas en temas agrícolas. Lo que es indiscutible es que la novedad de sus productos la situó a la vanguardia de la bioingeniería… Al menos durante algunos unos años.

 

09.13_ Brotes verdes

Al mismo tiempo que China se reconvertía, se estaba produciendo otro fenómeno global. Uno que, para la mayoría de habitantes del planeta, pasó desapercibido.

En 2031, los informes de los climatólogos indicaron que las temperaturas medias mundiales habían ascendido hasta posicionarse 0,5 grados por debajo de las de 2023. Esos resultados recién se esperaban para 2034, pero fueron interpretados como un buen augurio, dado que significaban que las partículas de hollín en la estratósfera se estaban decantando más rápido de lo previsto.

Esos supuestos «brotes verdes», esa salida prematura del Invierno Nuclear, terminó revelándose como un arma de doble filo.

Pero de eso hablaremos en detalle en el siguiente capítulo.

 

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