Reconozco que ponerle a esta sección el título de mi primera novela no es muy elegante, pero te aseguro que no es una cuestión de ego (bueno, quizás un poco sí… pero solo un poco): el principal motivo por el que lo puse es porque creo que «Los ojos que miran» expresa muy bien el enfoque que le quiero dar.

¿Nunca te ha pasado que has salido del cine con tu pareja, o con un grupo de amigos, y te has enzarzado en un debate mucho más interesante que la película en sí? A veces, las dudas que nos plantea una cinta son más atractivas que sus personajes, y en ese sentido da igual que sea excelente, se valga por sí misma o sea infumable… Es por eso que le he puesto a esta sección «Los ojos que miran»: porque la hondura del debate posterior no depende (o, mejor dicho, no solo depende) de la calidad de la película, sino de los ojos que la han mirado.

Mi objetivo, por tanto, no es hacer crítica cinematográfica (hay páginas excelentes que ya la hacen), sino rescatar esas dudas de las que te hablaba, esos temas de debate que sugieren ciertas películas para picarte la curiosidad (si no las has visto) o para invitarte a pensar en ellos (si ya lo has hecho). Por supuesto que me encantaría debatirlos aquí, pero si no te apetece no pasa nada: el simple hecho de darle una vuelta ya vale la pena.

Para dejar de hablar en abstracto (ya bastante teórico me puse en la introducción a «Historias del Futuro») voy a darte un ejemplo. En todos los manuales de escritura se dice que hay que empezar en alto e intentar no decaer, así que empezaré por una película que especula sobre uno de los temas más trascendentes que nos podemos plantear…

 

¿Qué nos define como seres humanos?

La película se titula EX MACHINA (Alex Garland, 2015) y lo más probable es que ya la hayas visto. De todos modos, te aclaro que en esta sección haré todo lo posible por no hacer spoilers… y que en caso de que no tenga más remedio que hacerlos para hablar de lo que quiero, te avisaré al principio de la entrada. (Que he sabido de trifulcas por decir que cierta película «es aquella en la que Bruce Willis está muerto»).

Pero con EX MACHINA no será necesario: el planteamiento de la película es tan estilizado que para extraer sus ideas principales basta con hablar de su estructura.

Así que empecemos: lo primero que hay que decir es que en la práctica totalidad de la película sus tres protagonistas (la inteligencia artificial, su creador y la persona que tiene que evaluarla) se encuentran aislados en una isla (casi) desierta; más aún, en la casa del creador, en mitad de la isla desierta. Ese simple recurso consigue anular cualquier distracción externa y reducir toda la historia a sus temas esenciales en una puesta en escena que roza lo teatral.

Lo segundo que hay que señalar es que la estructura del guion es repetitiva, lo que convierte a la cinta en una “película de tesis”. La historia se desarrolla en capítulos y cada capítulo sigue la misma secuencia: primero se muestra una sesión de diálogo entre la inteligencia artificial y el evaluador; luego una conversación entre el creador y el evaluador (en la que analizan la sesión de diálogo) y por último la vida del evaluador en sus horas libres (antes de la siguiente sesión). De este modo, en la primera parte de cada capítulo se desarrolla una suerte de Test de Turing 2.0; en la segunda se plantean los conceptos teóricos en los que se basa la película (así como sus principales dilemas éticos) y en la tercera se exponen los efectos emocionales de semejante experimento… Porque la palabra clave en todo esto es “emocional”. La originalidad de EX MACHINA radica en que, desde el principio de la historia, sabemos que la I.A. posee inteligencia analítica y que, por tanto, lo que se está evaluando es su inteligencia emocional.

Eso sugiere una serie de planteamientos muy interesantes respecto al concepto de “singularidad”: ese hipotético momento en el que las máquinas alcanzarán el mismo nivel de consciencia que los seres humanos. ¿Qué la definirá? ¿Cómo sabremos que la han alcanzado?

Suele decirse que será el momento en que las máquinas tomen consciencia de sí mismas, pero ¿en qué consiste esa autoconsciencia? ¿Y de qué modo se expresará? ¿A través del razonamiento analítico?, ¿o por medio de su interacción con los seres humanos?

EX MACHINA plantea que el factor determinante será este último por lo que, siguiendo su postulado, cabría preguntarse, ¿qué tipo de interacción demostraría su autoconsciencia? ¿La manipulación de otros seres para alcanzar sus objetivos? ¿La cooperación con otros seres para alcanzar un bien común? Y otra pregunta que subyace: ¿Puede la inteligencia emocional ser alcanzada de un modo analítico? ¿Comprender hasta el más mínimo detalle de las emociones humanas puede equipararse a experimentar emociones? Solo esta última cuestión, ha servido de base para un experimento mental conocido como «la habitación de Mary» o «lo que Mary no sabe» que, desde su publicación en 1986 por parte del filósofo australiano Frank Jackson, ha generado un intenso debate en la comunidad científica. Y como has visto, no es la única duda que la película nos plantea.

Lo interesante de todas estas preguntas (lo que convierte a EX MACHINA en un ejemplo maravilloso de cine prospectivo) es que trascienden a la respuesta dada en la cinta; una respuesta coherente con la historia (sin duda), pero no (necesariamente) la única posible.

Y no son preguntas menores porque, en última instancia, definir en qué consiste la “singularidad” puede ser entendido como una reformulación contemporánea de una pregunta que venimos haciéndonos desde el principio de los tiempos: ¿qué nos define como seres humanos?

 

Para seguir explorando

Si, como dije hace unas líneas, una sola de las preguntas planteadas lleva décadas debatiéndose en la comunidad científica, sería absurdo pretender dar respuesta a todas ellas en una simple entrada de blog… pero no me dirás que no son cuestiones apasionantes.

Si te interesa saber más sobre el tema, te recomiendo que leas este excelente post de un bloguero al que admiro y que es experto en la materia (o debería decir, en las materias: porque es tan experto en literatura prospectiva como en Inteligencia Artificial). Y en cuanto a crítica cinematográfica te recomiendo esta entrada, en la que se analizan otros elementos presentes en la cinta y que no he querido tratar aquí para centrarme en su temática principal.

 

En líneas generales

Volviendo a la introducción, esta será la dinámica de «Los ojos que miran»: intentaré exponer los dilemas planteados por ciertas películas (unos dilemas que, en la mayoría de los casos, no serán tan evidentes como en EX MACHINA) para luego darte algunas pistas con las que empezar a debatir. Si yo mismo he llegado a alguna conclusión, sin duda la compartiré contigo, pero si no, te recomendaré alguna lectura sugerente que te permita seguir explorando… para que, la próxima vez que la veas, la charla posterior sea más larga que la película.

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