Debo admitirlo, la visión prospectiva plantea un inconveniente: sin darse cuenta, uno puede saltar a otra línea temporal y encontrarse viviendo una vida distinta… Aunque, a decir verdad, eso también tiene sus ventajas; sobre todo si mantienes los recuerdos de tus otras realidades.

Yo, sin ir más lejos, en otra línea temporal era arquitecto, y vivía en Montevideo, y me esforzaba en ser el próximo Rem Koolhaas…, pero de pequeño tuve la «desgracia» de ver Cosmos y eso me dio carta blanca para explorar otros futuros.

Podría haber saltado a alguno en el que fuera astrofísico (seguro que los hay), pero en mi primera transición caí en Madrid.

En esa nueva línea temporal, compatibilicé durante años mi profesión de arquitecto con mi vocación de escritor (gracias a eso publiqué en 2009 mi primera novela, Los ojos que miran), sin embargo, cuando volví a cambiar de línea temporal, allá por 2013, solo me llevé la literatura (es probable que la arquitectura hubiese quedado mal atada).

Fue una línea interesante, la de 2013: según recuerdo, se desarrolló en Dharamsala, al norte de la India.

Pero desde allí seguí saltando.

En la línea temporal en la que ahora me encuentro viviré los próximos años en Ginebra…, lo que no impide que mañana, quizás, esté en otro sitio: lo interesante de las visiones prospectivas es que son impredecibles.

Ahora bien, ya que has llegado hasta aquí te contaré un secreto: con los años he descubierto que en todas las líneas temporales hay tres cosas que no cambian.

La primera es el nombre (aunque la persona un poco sí): yo nací como Esteban Bentancour y así me siguen llamando. (No les creas a los que dicen que hay dobles en las líneas temporales; somos únicos, por más que a veces se nos olvide).

La segunda son los afectos (los verdaderos afectos): la persona que me enseñó a saltar sigue estando a mi lado… (Eso sí, saltar en pareja implica ciertos riesgos: genera anomalías espacio-temporales por las que a veces dos terminan siendo tres… o cuatro).

Y lo tercero que no cambia es tu esencia. Si estoy saltando de una visión a otra es para relatar lo que veo; incluso en esas visiones de las que solo puedo leer y escribir… O, mejor dicho: especialmente en esas visiones; porque el otro gran secreto de las líneas temporales es que están interconectadas, y entre los hilos de ese tapiz hecho de realidad y ficción se esconde el futuro en que viviremos; un futuro sobre el que quizás, con un poco de suerte, podremos influir.

 

Como te decía en INSTRUCCIONES DE USO, en este blog encontrarás artículos de distintas temáticas.

Bajo la categoría HISTORIAS DEL FUTURO publicaré reseñas literarias enfocadas hacia el análisis prospectivo; en LOS OJOS QUE MIRAN, el cine será la excusa para invitarte a reflexionar; y en GENERACIÓN SAGAN podrás leer artículos de divulgación científica.

Por último, en VISIÓN ESTÁTICA colgaré fotografías que he ido tomando a lo largo de los años porque (como reza el subtítulo) para proyectar el futuro es necesario contemplar el presente.

Espero que lo disfrutes.